lunes, 18 de marzo de 2013

La iluminación.


 Yulia, estaba concentrada sumando y restando, necesitaba controlar los
 gastos del mes que se le habían ido de las manos. En momentos como estos
 rezongaba y pensaba que en su puesto en relaciones del trabajo era un poco mas
 exitosa. Repentinamente, oyó una voz completamente familiar e inesperada.

 -Fernando! Wow, Sos vos, estaaaaas, estás igual.- Dijo con alegría Yulia y lo
 invito a sentarse en una de las mesas junto a la barra.

 -¿Qué queres tomar?.

 -Una cerveza, esta bien.

 -Mecha, pasame una Stout

-Ah, todavía te acordas mis gustos.

 -Fernando, fuimos novios tanto tiempo. Es imposible no recordar los detalles.

 -Cuando volví a Buenos Aires, fui a buscarte y tu vieja me dijo que mudaste
 después que me fui. No me quiso decir donde, fue Marcela la que me lo contó.

 -Entendela a Mamá, fue duro para ella verme triste.

 -Me comento que vendiste el departamento a la semana de irme.

 -Sabía que no ibas a volver y si volvías, no quería estar ahí… Pero,
contame ¿Cómo te fue en tu viaje?


 -Al Tíbet, fue más choto de lo que pensaba, quería encontrar mi camino, pero
 creo que me perdí más, una pelotudez de mi parte. A vos te veo tan
 diferente ¿Te casaste?

_¿Casarme? _ Esbozó una sonrisa, Yulia. –Ni a Palos, no volví a ponerme de
 novia desde que te fuiste. Decidí un cambio radical, deje el trabajo, vendí
 el departamento y me mude a este  pueblo del interior, invertí en este
 pequeño y desgastado local que da a la esquina de la plaza principal,
 contrate a  Diego, un prometedor chef sin oportunidades acá y a
Mercedes que tiene 18 años y sueña con partir pronto a la gran ciudad, pero para eso
 necesita ahorrar.
No tengo Internet, porque me gusta mucho la idea de estar desconectada del
 mundo, veo las noticias en el cable, claramente son mas tardías porque no
poseen la velocidad de la 2.0. La música, la descarga  Mercedes y me la trae
 para ponerla en la compu y así musicalizar el ambiente del bar. Todas las
 noches vienen Larry, Jorge y el Perro y se sientan en esta mesa, hacen su
 pedido especial y se toman un "Las moras" tinto. 
Ese que ves allá es, Apocalipsis, mi perro una cruza de dogo y perro callejero, cada vez que lo saco a la plaza, y lo llamo las viejas pacatas del pueblo se persignan es muy gracioso verlas.  hasta ya se rumoreo que tengo una relación clandestina con Diego, el cocinero , lo cual no estaría nada mal ando con ganas de ser mamá. Qué sé yo. Creo que encontré mi paraíso personal ¿Vos?

 Fernando, la miró detalladamente, observó el brillo que tenia en los ojos, ella
 era feliz con su nueva vida sabía que si intentaba interferir en la misma, las cosas
terminarían como la última vez y no seria justo para Yulia.

-Vos si encontraste la iluminación.  Dijo con una semi sonrisa, Fernando, y después de una agradable conversación con la joven, se guardo en lo más profundo de su corazón su deseo de volver a ser parte de la vida de Yulia. Así, se despidieron y partió hacia la terminal, sabiendo que la iluminación era ella y que cuando la tuvo. No la supo comprender.