lunes, 5 de diciembre de 2011

La batalla final...


Presiento el final tan cerca… Después de tanto tiempo las paredes que sostenían mi realidad han sido traspasadas por enormes demonios, los más macabros que puedan existir, los de la decepción; y no es que no haya luchado antes con otros demonios, todos provenientes del mismo lugar… Mi corazón y mi mente.
La mayoría se encargo de desgarrarme las ropas y la piel, pero siempre encontré el modo de vencerlos…Siempre.
De todos modos esta batalla es netamente personal, soy la única que puede enfrentarlos, aun que sean gigantescos, así son los demonios que generan la decepción , sobre todo cuando tienen que ver con alguien a quien amaste ciegamente, son fuertes, hábiles, aparecen por los lugares que menos esperas, pero no me queda otra acá estoy, me encuentro agotada, golpeada, en mis manos hay sangre propia y ajena de batallas anteriores pero acá  estoy, acorradalada en este callejón con luces de baja tensión, bajo una lluvia torrencial, solamente yo la que se mantiene en pie y mi espada, un poco desgastada, aturdida en mi boca el sabor a hierro de la sangre sigue vigente y mis ojos con un continuo parpadear por las gotas que caen fuerte, pero sigo alerta esperándolos, ya están muy cerca los siento en cada herida de mi cuerpo, el dolor es casi insoportable… Se que no estoy sola, siempre tuve apoyo externo, pero mis demonios se aproximan, y ellos no pueden hacer nada porque al final solo mi espada y yo podemos vencer a estos demonios… A Caso no es así como siempre estamos? Solos contra nuestros demonios internos?
                  Lola