sábado, 16 de junio de 2012

Esperando este momento...


Esa mañana desperté con una decisión tomada, sin pensar si era la correcta o no.
En la mochila guarde lo mínimo indispensable, pensando en pasar el fin de semana largo en su casa.
Me calcé el jean , las All Star negras, una remera gris gastada, el celular, lo auriculares
y mis fieles anteojos de sol, esos anteojos que me hacían sentir invisible.
“Estoy saliendo para tu depto, en 2 horas estoy ahí” Fue mi mensaje de texto.
En mi mente rondaba la posibilidad de que mi intento fuera frustrado, lo que me llevo a un plan B.
Tal vez recorrería la zona, me refugiaría en algún un bar, pediría un café y volvería a casa. Pero todo resulto mucho mejor de lo que esperaba.
Al bajar del colectivo, siempre tan distraída entre mis canciones favoritas del reproductor del celular,
su mensaje de respuesta apareció, leyéndolo atónita mis latidos fueron aumentando letra tras letra, era la respuesta que realmente quería leer.El venia por mi y ni los lentes podían esconder el brillo de mis ojos.
Ensimismada entre la emoción y los nervios de mi impulso mas desmedido hasta ese día, 
mientras caminaba por las calles hacia el encuentro no logre esquivar a un hombre, al levantar la mirada, 
dispuesta a pedir disculpas, logre focalizar la estilizada imagen de un extraño hasta entonces.
Me encontré rodeaba con sus brazos que con fuerza me levantaron de la cintura, me quito los lentes con rapidez, luego de mirarnos fijo y Sin previo aviso nuestras bocas se enlazaron en un largo beso.
Un beso de esos tan esperados, en los que el mundo desaparece mientras las respiraciones se mezclan... entre su fina barba y mi piel perfumada, rogaba que ese beso no termine jamás. Pero termino
Alejamos nuestros cuerpos y volvimos a mirarnos fijo.
Sin mediar palabra agarro mi mano y me llevo hasta su auto, una vez en el reconocí su voz, esa que me hacia
Suspirar tras cada conversación por celular, esta vez esa voz con detalles me contaba todos los planes que tenia para nuestro fin de semana.
Me repetía sin cesar lo asombrado que estaba por la falta de escrúpulos que sentí al salir a buscar su cuerpo mientras un “no me conoces” revoloteaba por mi mente, me preguntaba ¿que tan bien en se sentirían sus manos en mi piel?…
No paso mucho tiempo para que lo comprobara, a medida que el ascensor se elevaba entre los pisos 
pude sentir sus manos escurrirse bajo mis jeans, su aliento recorrerme despacio el cuello. 
Era inevitable la sensación de humedad que me generaba tenia una forma de mirarme y hablarme que hacia que el cuerpo reaccionara por propia voluntad.
_ "Quiero poder apoyar mi boca entre tu ombligo y tu pelvis" Me susurro al oído. No pude contenerme y lo bese ansiosa.
El sabia muy bien lo que estaba lo que provocaba  en mí, con sus manos me estimulaba mientras usaba un tono de voz tranquilo, tanta seguridad de su parte me hacia sentir pequeña. 
Me desvistió mucho antes de llegar a su habitación, me recostó sobre la cama y sin emitir sonido puso sus dedos en mi boca, comenzó a recorrerme y con la yema de sus dedos hasta llego a mis pechos, el mínimo contacto humedeció mis pezones. Mi respiración cambio su ritmo y el sonrío al notarlo. 
Siguió recorriéndome, llevo sus manos a mi zonas mas intimas; Busco esa humedad que me generaba para subirla y lubricarme, el contacto de sus dedos con mi clítoris, provoco un primer espasmo. 
Volvió a sonreír, el realmente disfrutaba verme tan caliente lo que me producía mayor excitación.
-"Voy a hacer que acabes, al menos dos veces antes de cogerte" Me dijo al oído, abrió mi boca nuevamente y metió sus dedos, para hacerme sentir el sabor de mi cuerpo, con su lengua lamió muy despacio entre mi labio inferior y mis dientes como probándome.
Parecía conocer mis puntos débiles mejor que yo y los explotaba de forma tal que la humedad en mi continuara 
en aumento.
Esperaba que le ruegue que me penetre, volvió a sonreír y muy lentamente comenzó a invadirme, con sus manos presiono mi clítoris con suavidad, mientras su miembro entraba y salía de mi, cada movimiento era mas agresivo, el rocé de su cuerpo con el mío, su respiración acelerada, el sudor de su calentura, me excitaban el doble, no pude contenerme y mis gemidos se transformaron en gritos, en ruegos para que no se detuviera, de pronto me sentó sobre el, sin salirse de mi, me presiono contra su cuerpo, y con sus dedos exploro mi cola, una vez mas no pude evitarlo y bañe sus piernas con mis jugos.
Nuestras pieles sedientas de este encuentro se unieron con cada suspiro regalado al aire. 
Dedicamos la madrugada a conocer cada parte de nuestro cuerpo, recorriéndolo con caricias y besos. 
Sin darnos cuenta llego la mañana y nos escondimos de el sol tras la persiana, ninguno de los dos estaba preparado para separarse del otro. 
Cada movimiento era una nueva propuesta que nos llevaba a un inmenso placer desconocido hasta el momento.

El me pregunto -"¿Dónde has estado todo este tiempo? A lo que yo le respondí -"Esperando este momento".